La mano que maneja la pluma

Aunque lo dijo hace más de un siglo el impertinente y modernísimo Rimbaud, permitan que vuelva al topicazo: la mano que maneja la pluma vale tanto como la que maneja el arado. Así escribió el joven Arthur en Una temporada en el infierno, antes de callarse para siempre con apenas 19 años. ¡Qué escandalosa inteligencia! Mucho más tarde, un sabio llamó a eso Opinión Pública, y desde entonces no paramos de pensar en cómo aprovechar tal cosa en los negocios, en la política, en la religión, en todo.

Así que ni las élites ni los intelectuales monopolizan los órganos que regulan el poder de opinar y juzgar. Algunos exquisitos llaman a eso “la banalización de la cultura” (Vargas Llosa), pero no hay vuelta de hoja. A eso se refería, quizás, el otro sabio que escribió sobre la rebelión de las masas. No hay rebelión, ni de lejos, pero sí masa. Y la masa es poder.

Una ingente fila de famosos columnócratas construyen opiniones e imparten cada día doctrinas desde los medios de comunicación hasta hace poco llamados serios, más recientemente tradicionales. De pronto, habla la masa y todos a escuchar por si acaso. ¿De qué se ha discutido más estos días en la Red? ¿Acaso de cómo vamos a salir de la crisis y de los proyectos europeos? Que va. El trending topic nada más al comenzar el año (perdón: el tema más comentado) ha sido un señor en trineo que arrastrado por sus perros en pleno centro de Madrid, ante la inmensa nevada de Filomena…

Ardió la Red. Ahora que la masa se puede contar (tantos miles en Twitter, otros tantos en Facebook y a ver qué se ha colgado en Youtube…), átese los machos usted que ha escrito un libro. Debería saber que para lograr lectores es básico estar en la red y promocionarse. O sea.

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